Archive for Julio, 2006

Trágame de una vez

Una ultrarareza de parte de caótiko… realmente el video y el mensaje lo dicen todo:


Realmente no sé ni como se llame esta canción, la nombré así porque así dice una parte… Estaría bueno que alguien me dijera el título, si es que lo sabe. Por lo tanto esta rola puede considerarse una rareza ya que no viene en ninguno de sus CD’s. Este concierto se llevo a cabo el 13 de Marzo de 1999, y tuve la suerte de asistir con mis cuates suizos Alex y Jean, cuando aún me gustaba la música de Julieta. Al final estuve cerca de 15 minutos a solas con ella en camerinos, charlando amenamente y vaciando mi rollo fotográfico en su persona. Hoy en día no creo que sea muy fácil que suceda esto, dado el estrellato que ha alcanzado. La calidad tanto del video como del audio no es la mejor, pero como rareza creo que vale mucho… y más para los que nos considerabamos fans de ella en la época de “Aquí”. Disfrultenlo!!!

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Lejos de la melancolía

Cuando Julieta Venegas lanzó el disco Sí (2003), se habló hasta el cansancio de su cambio de imagen y de actitud, así como del hecho de que sus canciones se habían vuelto más románticas, más alegres y, consecuentemente, más “poperas”.

A primera vista, Limón y sal, el sucesor, puede parecer una simple prolongación del anterior, ya que la artista mexicana ha trabajado nuevamente con el músico y productor argentino Coti Sorokin —a quien algunos acusaron incluso de ser responsable de ablandar la propuesta de la mexicana— y con el conocido “Cachorro” López.

“En realidad, la participación de Coti en este caso ha sido mucho menor, porque en Sí hizo conmigo la mitad de las canciones, mientras que acá sólo han sido tres”, es lo primero que dice la cantante, interrogada por La Vibra en las oficinas de una estación latina de televisión, ubicadas en pleno paseo de los Estudios Universal.

“Con ‘Cachorro’ sí trabajé todo el disco”, precisa. “Creo que he seguido desarrollando un concepto de canción, porque la principal diferencia que veo entre mis primeros trabajos y los dos últimos es que a partir del anterior empecé a hacer cosas para cantar, con canciones estructuradas que expresaran algo, pero que fueran sencillas”.

Esta tendencia hacia una estructura definida y poco compleja sería quizás lo que ha hecho que la mexicana se haya acercado tanto al pop, cuando anteriormente se la veía como una artista oscura y nada comercial.

“Puede ser, aunque creo que en Limón y sal lo pude desarrollar de otra manera, quizá incluso más personal”, señala. “En Sí encontré algo que me gustó y que no pude desarrollar del todo, porque ocurrió cuando estaba ya en medio del trabajo de producción, cuando no tenía demasiado tiempo ni dinero para hacer el disco”.

Además, la aparición de la palabra “limón” en el nombre del álbum encuentra sustento en el hecho de que, a diferencia de Sí —que era tremendamente optimista—, el presente trabajo contiene algunas composiciones con temáticas menos alegres, sin que ello le haya quitado a Julieta la búsqueda de una sensualidad que empezó a brotar en ella durante los últimos años, y que se prolonga en la portada misma del nuevo disco.

“Es que fui encontrando nuevas formas de expresar mi identidad femenina por el lado visual, y eso hizo que empezara a disfrutar de la coquetería, aunque insinuando más que enseñando, como un reflejo de lo que soy, porque tampoco es que me haya convertido en una persona completamente desinhibida”, precisa la cantante, una de los 10 artistas que participarán el sábado en el Reventón Súper Estrella, que se efectuará en el Coliseo de Los Ángeles.

Y es que Julieta no muestra demasiado, sino que se cubre en esta ocasión —en las fotos internas del disco— con un llamativo vestido de mexicanísima presencia.

“Me clavé mucho en la onda de ‘limón y sal’, en esto de los colores”, explica. “Para mí éste es un disco que expresa intensidad y que es muy latino en muchos sentidos; me fui a una tienda de ropa vintage y saqué lo que me parecía que representaba ese concepto. Hay gente en México que me ha dicho que es algo muy Frida Kahlo, pero en realidad fue bastante al azar, aunque tiene esa cosa de la alegría que se encuentra justamente en los diseños folklóricos”.

Las letras de ‘Limón y sal’

Por el lado de las letras, Limón y sal sigue hablando básicamente de relaciones de pareja, aunque contiene mucho más desamor que el anterior. El primer sencillo, Me voy, alude a una despedida, mientras que Canciones de amor, a pesar de su título, se refiere curiosamente al tedio que supuestamente provocan estas composiciones en Julieta, aunque el estilo musical del disco se oriente siempre hacia lo alegre.

“Creo que es un disco más reflexivo, porque tampoco es que esté lleno de desamor y de despecho, sino que analiza un poco todo lo que puede pasar en una relación, con sus cosas buenas y malas”, dice ella. “El punto de partida de Sí fue diferente, porque no se trataba sólo de que quería coquetear con la música, sino de que quería coquetear también con una persona de la que me estaba enamorando. Ahora veo el asunto con más distancia, aunque no se trate tampoco de que antes todo era maravilloso y ahora todo está jodido; es como la continuación del romance, meses o años después”.

La entrevistada reconoce que Bueninvento (2000) fue un disco completamente melancólico, ya que en el momento en el que lo compuso le costaba mucho decir lo que quería, por lo que “le daba muchas vueltas a las cosas”.

“Las canciones que eran de amor no parecían de amor, porque eran muy desencantadas”, recuerda. “Cuando hice Sí, quise romper completamente con el pasado; fue casi como un experimento creativo, de ver qué ocurría, aunque no tenía la conciencia de que Bueninvento había sido negativo y, por lo tanto, de que el siguiente disco tenía que ser positivo”.

Fuera de los matices que pueda tener su sensibilidad actual, es evidente que la tijuanuense se ha separado de una tendencia mostrada tanto en Bueninvento como en Aquí (1998), su primer disco, donde hacía muchas alusiones a un sentimiento de marginación y de aislamiento, como lo exhibía claramente el tema Sería feliz, que hablaba casi con desesperación sobre la falta de un espacio para poder expresarse.

“A partir de Sí me di cuenta de que quería ser más comunicativa”, asevera. “Cuando terminé Bueninvento me sentí muy desgastada en todos los sentidos, porque fue un disco que toqué mucho en vivo; y no sabía realmente en qué estaba metida en ese momento, porque las personas me decían que le encantaban las letras pero que no las entendían, lo que hacía que me sintiera más aislada”.

Al empezar a crear composiciones mucho más accesibles, Julieta se encontró con un público masivo que sí entendía el mensaje de sus canciones —y que estaba más que dispuesto a cantar los coros de sus nuevas creaciones al lado de ella.

“Eso es algo que a mí también me gusta”, confiesa; “me encanta cantar temas de José Alfredo Jiménez, y justo antes de hacer Sí me tocó participar en el homenaje [rockero] a Los Tigres del Norte, además de que en Bueninvento hice una canción de Juan Gabriel, que era mucho más directa que las mías [en el plano romántico]. Necesitaba ponerme un reto como compositora, porque no estaba dispuesta a seguir eternamente en lo mismo”.

La producción del CD

Aunque la colaboración con Sorokin ya no es tan intensa, Julieta reconoce el impulso creativo que el sudamericano le brindó a su “nueva” carrera.

“Coti y yo encontramos una química muy especial, un punto medio muy interesante, porque él venía de hacer canciones muy clásicas, en el rollo de los Beatles, y eso era lo que yo estaba buscando”, rememora. “En este disco escribí mucho más por mi cuenta, además de tener a muchos más invitados y colaboradores, como es el caso de Jorge Villamizar [de Bacilos, coautor de uno de los temas]”.

A pesar de su espíritu mexicano, Limón y sal fue grabado completamente en Buenos Aires con músicos argentinos.

“El disco Sí fue mucho más sencillo, porque se hizo entre la casa de Coti, con dos personas, y el estudio de ‘Cachorro’, sin invitados. Ahora”, celebra en el caso de Limón y sal, “sí hubo presupuesto para tener a muchos más músicos; partimos de una cosa muy sencilla, pero apoyados por más texturas y más instrumentación”.

Aunque nadie puede predecir lo que ocurrirá en el futuro, todo parece indicar que Julieta ha asumido una ruta que la alejará de esa suerte de melancolía eterna que llevaba a cuestas en el pasado.

“No lo sé, porque cada vez que me siento a escribir, me gusta contar algo distinto”, asegura. “Me tomo cierto tiempo entre mis etapas de mi composición, pero cuando empiezo, lo hago compulsivamente; no espero que me llegue la inspiración, sino que me concentro en escribir, porque creo mucho en la onda del oficio”.

Más allá de las alabanzas o críticas que Julieta ha recibido a lo largo de su carrera, la prensa anglosajona se mostró frecuentemente interesada en compararla con P.J. Harvey, lo que se vio de algún modo fomentado por la falta de referencias explícitamente folklóricas en su arte. Sin embargo, Limón y sal contiene ciertos elementos que remiten al tango y a la bossa nova, además de incluir un tema llamado Me voy, que lleva encima un innegable sabor ranchero, tanto en la vocalización como en la instrumentación.

“Me inspiré en el espíritu de la música tradicional mexicana y en la onda de la mujer fuerte, como lo que hacía Lucha Reyes”. explica. “Es algo en lo que yo también creo, para no salir de una relación como víctima; la canción, desde su título mismo, asume la posición de una mujer activa, que toma sus propias decisiones”.

Estas decisiones parecen incluir una apertura mayor hacia estilos que no figuraban inicialmente en su catálogo personal.

“Antes estaba demasiado metida en lo mío, pero ahora he asumido más mis influencias latinas, mi gusto por ponerme a cantar algo de Rocío Dúrcal después de hacer una de The Cure”, precisa. “No me molesta que me comparen con las demás, pero creo que cada una cuenta una historia muy diferente; y la que yo voy a contar, siendo una tipa de Tijuana que creció en Tijuana y que vive en el D.F., a la que le gusta la ranchera, la música electrónica y el rock, tiene que ser muy diferente a la que cuente una chava inglesa”.

La canción más curiosa y polémica del álbum es Primer día, hecha a dúo con el argentino Dante Spinetta (ex integrante de Illya Kuriaki and the Valderramas), cuyo ritmo será interpretado por muchos como un intento de Julieta por introducirse en el lucrativo mercado del reggaetón.

“Yo le aclaro a todo el mundo que lo que he hecho allí no es reggaetón, sino dancehall, aunque es cierto que son ritmos parecidos”, precisa la artista. “Nunca se me ocurrió que alguien fuera a pensar que me quería subir a algún coche de moda, porque esto es sólo parte de una experimentación mayor, ya que soy muy curiosa”.

Julieta Venegas es parte del elenco del Reventón Súper Estrella, que se efectuará el sábado a partir de la 1:00 p.m. en el Los Angeles Coliseum, 3939 S. Figueroa St., Los Angeles. Boletos de 25 a 150 dólares. (213) 748-6131.

Sergio Burstein / Especial para La Vibra

Firmas de autógrafos

Filmación de ‘Limón y Sal’

Lluvia, manzanas y hasta un lobo, fueron la mezcla perfecta para hacer de la grabación del nuevo video de la cantante mexicana Julieta Venegas, una verdadera aventura musical.

En el Valle del Conejo, ubicado en el municipio mexicano La Marquesa, en medio de un tremendo aguacero y un fuerte frío, se grabó el video del segundo sencillo, de su más reciente material discográfico Limón y Sal.

Esta canción, titulada igual que su álbum, es un tema romántico, “donde una mujer se enamora, pero que sabe que no todo es color de rosa, que no todo va a ser felicidad”, explicó Julieta Venegas en exclusiva para Ritmoson Latino.

Venegas lucía un vestido azul campestre, con largas botas cafés y no separaba de su guitarra.

El video se grabó parte en blanco y negro y parte a color, idea que según Julieta fue del realizador Picki Talarico. “Escogí a este director porque desde el pasado video Me voy me encantaron sus ideas”.

Durante la grabación se vio cómo la cantante mexicana tocaba la guitarra en el bosque y debajo de la lluvia, un marco perfecto para la historia moderna de Caperucita Roja.

Pero esta vez, la protagonista del cuento infantil no vestía de rojo, sino más bien de azul y estaba personificada por Venegas, quien se enamora del lobo. A diferencia del cuento tradicional, la cantante mexicana se casa con su eterno enemigo y a pesar de su mal genio y de su pelaje, ella lo amará tal y como es.

Fernanda Mendoza / Ritmoson Latino

“Lo hago por internet”: Julieta confesó su adicción

Aún cuando se ve tranquila y bien portada, Julieta Venegas también tiene sus secretos, entre los que se encuentra una adicción… Pero no sean mal pensados, lo que la mexicana confesó es su afición por el Internet, y al igual que muchos jóvenes de la actualizad la cantante depende mucho de ese medio para varias actividades.

“Me gusta chatear con mis amigos”

“Confieso que soy adicta a la computadora, nunca veo las noticias en la tele, siempre lo hago por internet. También me gusta contestar mis e-mails y chatear con mis amigos. Lo único que no hago es comprar, todavía estoy a la antigua, me gusta ir a las tiendas y pagar en persona, me da miedo poner la tarjeta de crédito en la web (risas); sí, no se rían, sé que me tengo que adaptar”, dijo en entrevista con Univision.com.

Pero además de chatear, Julieta disfruta componer sus canciones, y nos contó que para crear su más reciente éxito Me voy, se inspiró en la “vieja guardia” ranchera.

“Esas mujeres fuertes setenteras como Lucha Villa o Chavela Vargas, que proyectan fuerza y poder en sus canciones, esas fueron la fuente de mi inspiración para esta rola. Me inspiré en la fortaleza de la ranchera femenina”.

Así, sin prisa pero sin pausa, este disco se transforma en un rico cocktail agridulce que desde hace unas semanas viene cautivando a los amantes de la Venegas.

La rutina para crear y componer canciones no es algo que Julieta prepare como un ritual, “sólo compongo cuando tengo tiempo libre, y casi siempre eso se da en enero o julio. Me basta con tener un día libre, sólo me relajo y las letras fluyen fácilmente”.

En cuanto al motivo inspirador de este disco, simple y con pocos instrumentos, afirmó que no hay nadie concreto a quien dedicarlo.

“No todo el disco está dedicado, o sea… realmente sí hay como… Pero algo en concreto ummm…”, finalmente Julieta se enredó en su respuesta y no confirmó nada, aunque queda en la incertidumbre si hay por ahí algunas dedicatorias para su ex Jorge, vocalista de la aun viva banda Bacilos, aunque no se negó hablar de él.

¿Sabes que Jorge dice que tu ‘Limón y sal’es buenísimo, y asegura que será exitoso?
(Risas) ¿Le gustó? ¡Aahhh!

También habló de la posibilidad de una reconciliación.
(Risas) Pues mira, ya que insistes hablando de Jorge, lo que sí está buenísimo es que estoy feliz con lo que va a hacer, siempre me ha parecido un compositor talentoso y creo que va a hacer algo bien bonito con su carrera.

Dentro de las canciones que conforman Limón y sal, la homónima es un tema que lleva el timón del sentimiento que proyectan estas canciones, y cuya idea fue, precisamente, de Jorge.

“Jorge tenía el coro de este tema y se me hacía buenísimo, pero decía que no la podía terminar porque se le hacía más para una chica, así que me lo pasó y lo terminé. Me encanta y el coro es genial, agridulce, pero da un efecto que me gusta mucho”.

En cuanto a la gira, Julieta tiene contemplado visitar México, España, Estados Unidos y Sudamérica a partir de septiembre próximo.

Sabías que Julieta…
• Le gusta la lectura y una de sus autoras favoritas es Laura Restrepo.
• El último disco que compró es el de Juana Molina.
• Se acaba de comprar una casa en México y adora tirarse en su sillón.
• Le gusta invertir el dinero.
• Adora comprar zapatos.
• Lo infaltable en su maleta: el Ipod y las cremas.
• Tijuana es su paraíso.
• Le gusta Andrea Echeverri, Bebe, Juana Molina y un par más.
• Los Tigres del Norte le acaban de regalar un acordeón.

Fuente: http://www.univision.com/

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