Julieta Venegas ‘en wonderland’
La mexicana Julieta Venegas es uno de esos fenómenos inexplicables que acontecen de vez en cuando en el mundo del pop. Un fenómeno fraguado, aclaremos, en los últimos tiempos, cuando menos en España. Para entendernos: la devoción de la que es objeto la cantante y compositora tijuanense no parte de sus primeros discos (Aquí y Bueninvento); adquiere carta de naturaleza en sus grabaciones más recientes: Sí y, sobre todo, Limón y sal.
¿Fenómeno? Sí, puesto que tiene la habilidad de gustar a un amplio sector de público que va desde los infantes a los talluditos. Y en esa pirámide de población sonora observamos también que las chicas son mayoría. ¿Cómo es posible que una niña de nueve años vibre con una canción que trata sobre una ruptura, de la misma forma que lo hace una espectadora que ya ha pasado de los treinta? No tengo la respuesta, pero sí la constatación.
La primera de la noche de ayer, en el concierto que Julieta Venegas ofreció en la Multiusos. La segunda observación de la velada nos dice que la cantante facturó una actuación más cálida que la última vez que actuó en Zaragoza. Y a partir de aquí entramos en detalles.
Julieta, aclamada como la princesa del pop, facturó un concierto en el que, de alguna forma, mostró todas sus facetas: la de intérprete de canciones bien estructuradas pero ligeras, no tanto por su contenido como por su concepción formal; la de cantante brava que saca pecho y nervio con piezas en las que las estructuras pop se combinan con acentos de su imaginario sonoro personal, y la de ejecutante peculiar de canciones ajenas, sean estas de Los Tigres del Norte o de Los Rodríguez. Julieta, trina y una.
En general, anoche primó la Venegas más liviana en la primera parte del concierto, aunque en la segunda mitad subió el tono y la temperatura. El conjunto del espectáculo, armado con gusto y ritmo, quedó algo descompensado, pero esta es una opinión que desde luego no compartirán los espectadores.
De cualquier forma, tiene uno la sensación general de que Julieta Venegas se ha instalado en los últimos tiempos en una especie de wonderland, donde el brillo y los colores tiñen todas las propuestas, aunque estas estén construidas con códigos diferentes. Seguramente en ese ambiente musical idílico de país de las maravillas que transmiten sus discos y sus conciertos está la clave de por qué sus canciones gustan por igual a padres e hijos.
Javier Losilla / redaragon.com

Hay una frase que dice “cuidado con lo que desees porque se puede cumplir”. ¿Hay algo negativo en la masividad?
